07 junio 2013

No todo es oro lo que reluce

Como decía ayer, esta semana se va complicando por momentos, y en el trabajo estoy echando más horas que nunca. Con la excusa de que los niños están en casa por la tarde y que no estoy obligada a estar a las 5 en punto en la puerta esperando la salida, me quedo más tiempo en la ofi, adelantando curro (que continúo en casa). Soy así de tonta. Pero estoy segura de que todo tendrá su recompensa, como hasta ahora.

Así que entre vacunas, pediatras, compras y el trabajo, mi tiempo es como si pasara rápido no, volando. Las tardes no se pueden estirar más, es imposible. Y el día lo alargo hasta altas horas, raro, muy raro en mí, que normalmente a las diez y media estoy metida en la cama desmayada. Estoy hiperactiva, y no sé por qué, si se supone que debería tener astenia primaveral.

Pero hoy he dicho, no llego a todo, es imposible. Así que he preferido descolgar el teléfono y jugar un rato con mis niños. Al verme parada sin estar haciendo nada mas que verles jugar y tener a I. en brazos, el mayor de los siempre-hambrientos me ha dicho con voz zalamera...:"¿sabes que me encantaría? Poder desayunar mañana bizcocho del tuyo..." ¿¿¿Otra vez???, Es que siempre siempre galletas...., ¡Pero si has tomado bizcocho el fin de semana!,  Ya mamá pero eso es hace mucho...". Pobre, tan joven y ya se le hacen eternas las semanas.

Y menos mal que guardaba una caja de esas de bizcochos de Royal que tu solo tienes que añadir un par de ingredientes a sus sobres ya preparados y al horno. Advierto, ni me pagan, ni se han ofrecido a hacerlo, simplemente soy así de honrada y prefiero contar la experiencia tal cual.

Teníamos el de tarta de chocolate. Afortunadamente sólo había que poner huevos y mantequilla, por que si no...



Echas los polvos en un cuenco y añades los huevos y la mantequilla derretida.
Se bate todo bien con la batidora, yo he usado la de cuchillas.



Y se echa al molde, previamente engrasado (yo he utilizado lo que ha quedado en el cuenco de la mantequilla derretida).


Luego hay que poner la cobertura de chocolate. Y ¡atención!, repartir salomónicamente por toda la tarta porque si no, en la zona donde haya más no subirá como en el resto (doy fe).


Curiosamente, la tarta al contrario de lo que hago normalmente con los bizcochos caseros, se pone a una temperatura baja (165º) y en la parte más baja del horno. Así durante 30-35 min. Y listo!


Veredicto: ¡fabulosa! Esponjosa, y con un sabor a chocolate, que quita el sentido.

Porque no es oro todo lo que reluce, y no existen las madres perfectas...vivan las cosas prefabricadas, precocinadas, pre lo que sea.

Besos!







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