15 noviembre 2013

Blancanives y mis hijos

En los últimos cuatro años, no he visto mas que películas de niños, niños. Ninguna princesa. Y que voy a decir, si, son entretenidas, mucha acción, risas...pero tenía mono de ver alguna de los grandes clásicos, que no fueran, Dumbo, Pinocho, El Libro de la Selva, Bambi...yo quería Cenicienta, la Bella Durmiente o Blancanieves. Pero no había forma de que mis hijos las vieran, a los dos minutos, se levantaban y se marchaban.

Ahora que la heredera ya va teniendo edad de ver dibujos y pelis, queremos hacerles ver que tendrán que ceder de vez en cuando en favor de su hermana, porque pese quien pese, tiene el mismo derecho que ellos.

Y en esa labor estábamos pensando, cuando la semana pasada, durante el puente, estuvimos en La Granja. Así que pensamos que podíamos ponerles en ambiente, y nos fuimos a Segovia de noche, con los niños. Y ¿por qué? Porque aunque no es exactamente el castillo de Blancanieves, a los ojos de los niños es igual, o al menos fue lo primero que dijeron el sábado por la noche al ver la peli: "¡Segovia!"


y oye, mano de santo. Se quedaron viendo por primera vez Blancanieves de un tirón, sin levantarse del sofá ni una sola vez. Y aunque les cueste confesarlo: les gustó.

Y es que no sé que manía hay en clasificar películas para niños, y para niñas, cuando ya estamos en el s.XXI. Además creo que todos los niños deberían ver estos clásicos, porque son auténticas joyas, sencillas y llenas de valores.




Ahora les dejaremos un tiempo para que digieran la peli, y en un par de semanas...¡La Cenicienta!

Por ciento, la foto la tomé desde el mirador que hay en la Iglesia de la Vera Cruz de Segovia. Un sitio mágico, de día y de noche.


Besos

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