03 enero 2014

Visita a Riofrío

Cuando estamos en La Granja nos gusta aprovechar el mayor tiempo posible para estar al aire libre. Da igual que esté nublado o haga mucho frío. Así que el día treinta, después de comer (dejamos todo en el fregadero sin lavar) nos fuimos en coche al Palacio de Riofrío, que está a penas 10 Km de La Granja y a la mitad de Segovia.
Como era lunes el palacio en si estaba cerrado, sin embargo nuestro objetivo era ir a ver a los ciervos que los hay a cientos y objetivo cumplido. Además como si supiera la ilusión que nos hacía ir a visitarlos un gran ciervo blanco nos recibió, y eso que solo hay 6 en toda la reserva. Pues allí estaba, a pocos metros de nosotros, y se dejó fotografiar como si estuviera de lo más acostumbrado.


Durante los 5 kilómetros que separan la verja del palacio fuimos viendo grupos de gamos y ciervos que corrían a sus anchas o pacían tranquilamente.
Desde que traspasas los muros del perímetro te recuerdan constantemente que no puedes molestar a los animales y por supuesto no se les puede dar de comer. Es una pena, porque uno de los mejores recuerdos que tengo de mi abuelo materno era cuando me recogía en su coche y me llevaba a dar pan duro a los ciervos.



El palacio nos esperaba en un alto, al estar cerrado y no haber gente le envolvía cierto aire misterioso  y un tanto decrépito que nos encantó. Y es que ese toque romántico de lo que fue no puede gustarme más, puede que fruto del toque femenino de Isabel de Farnesio que lo mandó construir para poder retirarse tras la muerte de su marido.





Dejamos aparcado el coche en el amplio patio de armas y dimos un paseo alrededor del edificio, donde hay unas mesas para merendar e incluso un mirador que los niños convirtieron en castillo y jugaron a sus anchas durante un buen rato. La próxima vez traeremos algo para merendar y si el tiempo lo permite pasar más tiempo.







Tarifas y horarios los podéis comprobar pinchando aquí. Y una advertencia, la mejor época para ver los ciervos es ahora durante el invierno y la primavera, en cuanto hace calor el guarda de la puerta nos explicó que se refugian en zonas de sombra y a penas se dejan ver.
A parte de gamos y ciervos hemos podido ver milanos y unos caballos y potros preciosos que campan a sus anchas por la carretera.



Nosotros tras la visita nos hemos vuelto a casa a darnos un homenaje de donuts y donetes y un nesquick bien calentito, pero tanto en Segovia como en La Granja hay muchos sitios donde pegarse una buena merendola.


Besos

2 comentarios:

  1. Ya solo por las fotos que has hecho la boca se me hace agua, pero es que el plan es ideal para que ya que sales con el frío, disfrutes de unas vistas y un ambiente tan campestre.

    Aprovecharemos algún día de este mes para ver si tenemos suerte y oteamos tanta naturaleza, al fin y al cabo es uno de nuestro propósitos para el 2014 ;-)

    Gracias por compartir

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