15 octubre 2014

Laundry Room


Y pensarás, ¿a esta que aire le ha dado que pone el título en inglés? Pues que hay gente que tiene ilusiones del tipo tener una ducha con chorros de masaje, un coche descapotable, o un invernadero. Pues yo tenía una ilusión desde hace tiempo por culpa de los miles de blogs americanos de los que me empapo: tener un laundry room. Vamos un lavadero o zona de lavado.

Este fin de semana, tal y como te conté en El té del domingo, fui poseída por el espíritu de Martha Stewart y decidí que el tendedero-vertedero (por la acumulación de trastos, bolsas y demás bártulos que acumulaba en él) se iba a convertir en un laundry room como que me llamaba Esther.

Antes de nada, decirte que no he gastado ni un euro. Sino que me he dedicado a reaprovechar cosas viejas que teníamos por casa. Como base utilicé la parte de abajo del cambiador Hensvik de IKEA, que ahora hacía las veces de librería en el rincón de La Heredera. No lo quiero tirar porque forma parte del regalo que me hizo el Santo por mi cumpleaños pocos meses antes de que naciera nuestro primer hijo, Álvaro, y a pesar de que no llegó a estrenarlo si lo hicieron más tarde sus tres hermanos.



Las antiguas cestas que usaba en los tiempos en que lo utilizábamos con el correspondiente bebé, ahora albergan la ropa para planchar. Tienen el tamaño suficiente para no acumular demasiada ropa. Antes tenía un enorme cesto de mimbre (ahora cesto de la ropa sucia) y claro, echaba, echaba y cuando llegaba el momento de planchar, no había fin.

En la parte superior están las bandejas para la ropa planchada, los detergentes y la caja para limpiar los zapatos. 



Además, tengo una bolsa con todos los calcetines desparejados, tal y como te comenté aquí, en el Misterio del Calcetín. Y una lámina que saqué de internet con los símbolos de lavado y sus significados, que junto a la de los trucos antimancha de la semana pasada, y que estoy perfeccionando con los que me ha mandado la gente, nos sirve de chuleta para cuidar al máximo la ropa, y por qué no de decoración.




Como no tengo secadora, y durante el invierno no colgamos la ropa fuera, nada más llegar a esta casa, que tiene techos altísimo, colocamos un tendedero que sube y baja, lo que nos permite no perder espacio en el suelo, quedando todo más despejado. 



Así que por fin tengo mi famoso Laundry Room y estoy como niña con zapatos nuevos, entrando constantemente para ver lo ordenadito que ha quedado todo, porque no solo organicé esa zona sino el resto de la habitación, pero eso ya otro día.


Un beso y feliz miércoles. 

5 comentarios:

  1. sin duda alguna eres mi heroina, ademas ahora hasta con zona de lavado, wowwwwwwwwww! necesito quedar contigo y ver si se me pega algo!!!!!! te ha quedado genial!!!!!!!!!!!! que ordenada eres!!!!!!!! que envidia!!!! Espiritu de Martha Stewart visitame a mi alguna vez........!!!!!!! Feliz miercoles! Un besazo!

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  2. Estuve un verano en Glasgow y la casa tenía el mismo tendedero elevado que es tuyo, me enamoré enseguida, y eran barras de madera con poleas industriales, una pasada. Que buena gestión del espacio!!!

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  3. Uf qué envidia! Hace tiempo comenté en mi blog el tema de la secadora, me moriría por tener un espacio de estos, pero seria capaz de conformarme con poner una secadora... ¿Cómo demonios no se me ocurrió ponerla si aqui llueve todo el rato? El caso es que no lo hice, y hay días de invierno que no para de llover y me dan ganas de secar la ropa a soplidos!

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  4. Me encantaaaa!!! La proxima vez que vengas a la tienda te tendré un regalo!!! Te va a encantar!!!

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  5. Yo me compré la secadora esperando a Tirso y feliz! Puedes ver mi rinconcito laundry en Muchos Vientos

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