07 noviembre 2014

Agradecida


No, esto no es un Té del Domingo  adelantado al viernes, todo el mundo tranquilo, que el domingo habrá post. Pero es que tengo la necesidad de escribir y contar lo que me ha pasado esta tarde.
Son las nueve de la noche y me duele la cabeza una barbaridad. Tanto que estaba dispuesta a dejar el post que tenía programado y meterme en la cama, porque menuda tardecita…Pero es que no sé si esta tarde he tenido mala suerte o todo lo contrario.

Te pongo en situación.

Después de dos horas estupendas para mí sola (sin niños, quiero decir), en las que he disfrutado de un café a solas en un sitio que me encanta, de un ratito, con regalo incluido, en Delipapel y de celebrar el 4º Aniversario de El Lobo Feliz ha tocado ponerse en modo madre e ir al reencuentro de mis polluelos.

Todo fenomenal, a tiempo, hasta el momento en que he metido el ticket para pagar el parking de Barceló. Ahí ha empezado mi periplo.

He querido pagar con tarjeta, pero no había modo, así que como no llevaba ya monedas he salido a la superficie en busca de un cajero. Cuando vuelvo, me dice que el ticket está defectuoso  y que vaya a información.

Después de caminar hasta el pico del monte (que es donde está la dichosa garita), pensando en que son unos chorizos, que encima de llegar tarde iba a tener que pagar esos minutos , el chico de seguridad, que ha escuchado atentamente mi historia con las máquinas de su parking me ha dicho que no me preocupara, que por las molestias me regalaba 30 minutos. Biennnn!!

Salgo del parking, me incorporo a Sagasta y… ¡atasco!.  Llamo a mi suegra (por el manos libres) y le digo que llego tarde a recogerles en el cole, me relajo un poco porque ella ya está allí y el mayor como de costumbre aún no ha salido. Cuelgo y en uno de los arranca-para, el coche de detrás va y me da un golpe. Sobra decir que he dicho todo tipo de improperios, no por el golpe, sino por lo que me iba a retrasar el momento parte del seguro. Ya sí que sí no llegaba a tiempo.

Al salir, el otro conductor estaba muy apurado, pero otra vez por suerte, mi coche ni un rasguño, y el suyo con los faros rotos y abollado el parachoques.  Le digo que tengo prisa, que vamos a solucionar lo del papeleo rápido, más que nada porque su seguro le pagara el arreglo, pero me dice que es a terceros y que de todos modos lo tiene que pagar él. En ese momento, le he dicho, pues como mi coche está intacto y  yo creo estoy bien, tan amigos, que me esperan mis hijos y mi suegra desde hace diez minutos.

Continúo por la calle Sagasta y al llegar a la glorieta de Alonso Martínez, un agente de movilidad me da el alto, y me dice que me pare a la derecha. ¡No me lo podía creer! Bajo la ventanilla y antes de que me diga nada le suelto el rollo de mis hijos y mi suegra, muertos del frío en la puerta del colegio, y me dice: pues a una mamá tan guapa no le voy a hacer una faena. Tire usted!. Agradecida le he mandado un beso, me he salido del carril bus y me he incorporado al carril central del atascazo de la calle Génova.

A los dos minutos, empiezo a ver unas luces de ambulancia. Los coches del carril izquierdo empiezan a invadir el central y de repente un policía en moto me dice que me vaya hacia el carril bus, que hay que despejar. Primero con miedo por si no le había entendido bien, le sigo con el intermitente puesto para volver a incorporarme al carril central, pero se gira y me hace un gesto con el brazo de que le siga. Así que detrás de la moto (que no sé si sería mi amigo, el que me había dado el alto diez metros antes) me he ahorrado el atasco, y mi pobre suegra y mis hijos, sólo han tenido que esperarme diez minutos.

¿Por qué te cuento todo esto? Porque creo que a pesar del tostón del ticket, del golpe en el coche y de que me parara la poli, he tenido golpes de suerte que contrarrestaban esos malos momentos: media hora gratis de aparcamiento, un seguro a terceros que no ha hecho falta rellenar, y un policía al que le he caído en gracia o yo qué sé, y me ha escoltado y ahorrado un atasco de por lo menos veinte minutos.  


Llámalo karma o ángel de la guarda, pero estas cosas te hacen pensar y sobre todo estar agradecida en mi caso a Dios, a la Virgen y a mis seres queridos que me cuidan desde ahí arriba. GRACIAS.

Besos, 

4 comentarios:

  1. Es de bien nacido el ser agradecido y no hay mayor verdad en la vida!!!!! Es super importante dar gracias todos y cada uno de los dias porque a pesar de todo lo malo que nos pueda pasar siempre hay algo bueno en cada dia y hay que dar las gracias!!!!!! Preciosa entrada!!!!!!!!! Feliz finde! Un besazo!

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  2. Esther!esté post derrocha Buena energía y nos propone algo que muchas veces pasamos por alto: En apreciar y agradecer Las cosas buenas que llegan de casualidad, sin esperar y que casi casi Te solucionan la Vida (o más en concreto, tú tarde). Me alegro qué al final todo saliera bien, esta mamá tan guapa se lo merece;) Anaxx

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Ana!!! Eres un sol. Un besazo enorme

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