21 diciembre 2014

Té de domingo de Navidad

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Este té de domingo tiene sabor de turrón, de polvorones, y de fondo, mi hijo mayor cantando Rudolph the red nose reindeer por quincuagésima vez en el día.

Este té de domingo huele a canela y manzana, y de fondo, las risas de los niños encantados de estar por fin de vacaciones.

¿Y qué te cuento yo de esta semana? Pues que he ido a contrarreloj cada día. Con la lengua fuera la mitad del tiempo. Adelantando media hora el despertador, para hacer cosas del blog, contestar a todo el mundo sus emails y empezar el día con la sensación de que he hecho algo para mí.

Esta semana he ido tan tan deprisa que me empeñé en vestir a los tres niños de pastores, sin escuchar al Mediano quejándose de que su profe le iba a regañar por no llevar el uniforme. Y yo venga a probarle el chaleco y el gorro, y él ya llorando a lágrima viva. Le vi tan compungido que le pregunté a otra mamá por whatsapp y efectivamente, no tenían que ir disfrazados.

¡Qué horror! Me río ahora que lo pienso, pero imagínate al pobre que llega a clase vestido de pastorcillo de Belén y toda la clase vestida de uniforme. El nuevo y de pastorcillo, porque llega a ser de Luke Skywalker y seguro que es un héroe nacional, pero de pastor… De verdad que esa noche tuve pesadillas.

Pero es que tenía la agenda tan llena de cosas, compras, funciones de uno, otro y otra, regalos de amigo invisible, de amigo invisible de La Heredera (si, con dos años), que si hay que llevar un adorno de Navidad, que si yo una bolsa grande pero solo el 18, y yo tengo que ir vestido de Nueva York el miércoles. Ha sido tal el descontrol que un día creímos que habíamos perdido los zapatos del mayor…dentro de casa! Y al final los había llevado puestos el Mediano durante todo el día, y los suyos en la mochila de deporte.

Una es humana, y no es perfecta. Por mucho plan que tengas hay veces que es simplemente, imposible. Y es que necesito, más que nunca, unas vacaciones de verdad.

Entre ruido de panderetas te cuento que el viernes por la tarde, superadas las prisas semanales Silvia (Cenas Adivina) y Cristina (Yellow Mandarin) y con  ocho de nuestros nueve hijos, nos fuimos a ver Belenes por el barrio. Fue divertidísimo, aunque al final solo vimos uno, y precioso, nos lo pasamos bomba y los niños encantados.

Esta es una de las cosas que tendré que agradecer en mi decálogo de Fin de Año, las buenas amigas que estoy encontrando en este mundo 2.0.

Curiosamente este año, no sé si por el post o qué, hemos recibido más christmas que en años pasados y he tenido que ir a reponer cinta vichy para seguir colgándolos por la casa. Gracias!!! Nos hace muchísima ilusión saber que hay gente que se acuerda de nosotros, de cerca y de lejos.

Y antes de que nos tomemos la última pasta de jengibre, quiero darte un abrazo virtual muy grande y aunque lo haré oficialmente el miércoles, por si las moscas, desearte que pases unos días en familia inolvidables. Ahora me voy yo con la mía!


Un beso, 

2 comentarios:

  1. Te sigo desde hace menos de un mes, te conocí de casualidad, mirando aqui y allà en este mundo 2.0 y te puedo decir q ya formas parte d mi vida, no hay dia q no lea tu blog, casi siempre con mi 1' te d la mañana. Y aunq no soy mucho d escribir o de hacer comentarios, hoy solo decirte, que yo tambien te envio un ABRAZO VIRTUAL ENORME, pq solo como escribes, creo q eres una persona maravillosa.
    Los tes de domingo, sea o no Navidad, me encantan.Tan reales y tan humanos que me dicen mucho de ti.
    Gracias por formar ya parte de mi vida ( y ayudarme a ser un poco germánica ;) )
    Bks

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    Respuestas
    1. Ay Paula!!!! Qué palabras más bonitas. Desde luego...estas cosas producen un subidón tremendo.

      Gracias por estar ahí y prestarme un ratito de tu día a día (con o sin comentarios), de verdad, MIL GRACIAS!

      Un besazo enorme,

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