07 diciembre 2014

Té de Domingo


Esta semana el té del domingo con tu permiso, lo vamos a cambiar por un buen tazón de café con leche. ¿Por qué? Porque siempre lo relacionaré con mi abuela materna. La abuelita Angelines.
Y es que esta semana el té del domingo se lo dedico a ella.

Mi abuela, habría cumplido este martes 100 años. Desde hace 10 años está ahí arriba, con mi abuelo, que se había marchado cinco años antes. Y como dijo mi tío Luis, seguro que lo estaban celebrando juntos.

Mi abuela, como tantas personas mayores sufrió demencia senil, pero nunca he querido que los recuerdos que tengo de ella fueran los de aquellos últimos años, sino de antes. Y aunque viví más unida a mis abuelos paternos (eran más jóvenes, vivían cerca y mi hermano y yo éramos sus únicos nietos), tengo muy muy buenos recuerdos de ellos.

 Mi abuela fue una mujer de familia.  Vivió por y para su marido y sus hijos. Una mujer de antaño, de las que cocinaba para veinte aunque sólo fuéramos cuatro a comer, que siempre tenía croquetas en la nevera, o te freía un filete después de un cocido. De cenas de pescado rebozado y sopa de fideos.
Mi abuela sufrió la guerra civil en Madrid, y pasó mucha hambre. Se quedó en los huesos, y creo que eso le hizo tener un auténtico trauma con la comida.

Me acuerdo que cuando en primero de carrera suspendí once asignaturas (si, ese fue un importante punto de inflexión en mi vida) me tocó pasarme el verano en su casa de La Granja estudiando. Ella acaba de quedarse viuda y creo que mi presencia le vino genial. Yo me levantaba al amanecer cada día, y a las ocho de la mañana ya estaba estudiando. A las diez hacía un parón porque me traía un tazón de colacao y un trozo de tortilla de patata, o un sándwich calentito o un bocadillo... Vamos que se creía que tenía de nuevo en casa a alguno de sus tres hijos varones.  

Y ella mientras, se sentaba en su terraza, mirando las montañas que tanto quiso mi abuelo, tomándose un tazón enorme de café con leche.

Mi abuela, conoció a mi abuelo, cuando entró a trabajar como dependienta-modelo en la tienda de moda que tenían las hermanas de mi abuelo. Cuando me veía con sombrero, siempre me contaba que a ella la habían escogido por lo bien que le quedaban los sombreros, y que si no hubiera sido por ellos, nunca hubiera conocido a su marido. Seguro que de ahí me viene mi manía de no salir sin sombrero de casa.

Mi abuela, soportó estoicamente a un marido que la quería, sí, pero a su manera. Un marido de los de antes, de los que no pedían opinión, ni daban explicaciones de ningún tipo. Pero mi abuela yo creo que aún así fue feliz, y en muy pocas ocasiones la vi revelarse. Ella, de todos modos, mandaba en su casa y la familia estaba bien así.

Mi abuela deseaba con todas sus fuerzas tener una niña, y a la cuarta, después de rezar mucho mucho a Santa Ana, la tuvo (mi madre). Ahora que soy madre, y que tengo dos niños y una niña, la entiendo. Creo que hay cierta conexión que, aunque la niña se lleve fenomenal con el padre, siempre, e imperceptiblemente, habrá con su madre.

Y aunque sé que en muchas ocasiones chocaban, sobre todo porque mi madre era el ojito derecho de mi abuelo, que la acaparaba al cien por cien los días que salía del internado, al final de su vida aquellos choques se disiparon y mi madre le demostró que una hija es una hija, aunque tengas, como tenía, unos hijos maravillosos.

Mi abuela unía a la familia. Para ella era lo más importante del mundo, eso, y que estuviéramos gorditos. Aún recuerdo cómo “odiaba” cuando me decía: ¡Ay hija, que guapa estás! Porque eso significaba que había engordado un par de kilos. En cambio, cuando te veía mala cara era cuando estabas delgada. (Y entonces yo estaba encantada).

Mi abuela hacía ganchillo a todas horas. Siempre la recuerdo con el hilo blanco, la aguja de acero, y dale que te dale. Realmente no sé que hacía, porque apenas hay un par de mantelitos. Yo creo que cuando mis tíos y mi madre se fueron de casa le quedó mucho tiempo libre y hacía y deshacía, aparte de rezar e ir a misa a su iglesia de toda la vida, la del Perpetuo Socorro.

El martes, mi prima Mares, en el chat de la familia, cambió la imagen del grupo por una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro. La virgen que la acompañó y que nos acompaña a nosotros en su nombre.

No sé qué opinaría de mí hoy si me viera. No sé si le gustarían estas moderneces 2.0, ni que mi marido sea un auténtico amo de casa que me apoya y permite este capricho mío de La Merienda a las 5. Pero aún así, si siguiera a nuestro lado, le habría dedicado esta entrada igualmente.

¡Felicidades Abuelita!

Un beso, y feliz semana.



14 comentarios:

  1. Las abuelas... son algo tan especial...
    Enhorabuena por recordarle así. Un beso ¡¡la mía también se llamaba Angelines!!

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  2. Que bonito post Esther! Pues hoy me tomaré un cafe con leche por tu abuela Angelines!.
    Yo tengo una abuela que aun vive aunque su cabeza, a sus 97 años, esta muy lejos de aquí. Mi otra abuela se fue hace 9 años y también la echo enormemente de menos.
    Un beso fuerte y si, le gustaría verte con la merienda a las 5 y haciéndonos felices con tus post!!

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  3. !que bonitos recuerdos! Mis abuelos también eran de otra época: ella siempre con los labios rojos y él alto y delgadísmo con corbata y zapatos (siempre, siempre) dos tallas más grandes. También pasaron la guerra en Madrid y hambre, hambre. Mi abuelo, a raiz de aquello, se quedó con un montón de manias, sobre todo en las comidas: el menú, la cubertería, ... pero la familia lo aceptaba como parte de su personalidad y cuando falleció nos quedó su cuchillo: sin mango, con la tan hoja increiblemente gastada que practicamente era inexistente por su parte central,... Y nos quedó su recuerdo, sus dichos, sus viejos chistes, sus cosquillas.
    Gracias por traermelo de nuevo. Por traerme esa generación.
    Ana

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    1. Gracias a ti. Que historia tan bonita y curiosa la de tu abuelo. Fue una generación que tuvo que sufrir mucho en aquellos años, y eso marca. Un beso

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  4. Ay Esther! Q bonito... Me has traído un montón de recuerdos... La hija es la hija y el hijo es el hijo pero si.. Esto da para un cafétito juntas hablando de lo divino y lo humano... Mil besos y uno especial a nuestras abuelas!

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  5. Hola Esther!! Precioso te y café del domingo, un recuerdo muy bonito de tu abuelita y mi querida tía Angelines, estoy segura que estará orgullosa de ti. Los niños son muy bonitos y encantadores.Besitos Marili.

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    1. Ay Marili!!! Muchísimas gracias. Mi madre y yo hablamos mucho de vosotros. Y siempre que veo que se conecta alguien desde USA pienso que serás tu.Me alegra que te guste y que te sirva para saber de tu familia en España. Un beso enorme

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  6. ayy que entrada mas intima y personal,preciosa, preciosa, preciosa!!!!!!!! me ha encantado!!!!!!!! un beso muy fuerte!!!!!!!

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    1. Muchas gracias Carol. Me alegra que te haya gustado. Ay veces que hay que dejarse llevar y escribir con el corazón. Un besazo

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  7. Me hizo mucha ilusión recibir tu contestación,gracias por vuestro cariño. Esther yo pienso que al ser tan bueno y encima Santo ,merece muchas cosas, y tu sabrás hacer algo muy bonito. Las tarjetas me han parecido estupendas,estan hechas con gusto y amor,de verdad niña eres una manitas.Muchas felicidades a tu queridísimo Santo. Beso grande. Marili

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