06 agosto 2015

Cómo organizarse en vacaciones


Llegan las vacaciones, y con ellas, el caos. Al menos en mi casa. Nuestras rutinas escolares se van al garete y los horarios y organización brillan por su ausencia.

Es verdad que al principio no pasa nada, casi ni te das cuenta, y en muchas ocasiones hasta disfrutas de ello. Sin embargo, cuando empiezo a ponerme de mal humor, veo las cosas desordenadas mucho tiempo, y dos días seguidos improvisamos comida, entonces me doy cuenta de que somos animales de costumbres y que necesitamos cierto control. 

¿Y cómo me organizo estando de vacaciones? Por supuesto no es lo mismo estar en época escolar que ahora, donde los horarios pueden relajarse y retrasarse, pero creo que hay que tener cierto orden en nuestras rutinas.

Para empezar hay que sentarse y establecer un calendario y un menú. Planificar estas dos cosas son fundamentales para la buena marcha de las vacaciones. Sobre todo si tienes que hacerte tú las comidas y/ o limpiarte la casa.

1. Establecer un calendario escrito de tareas de casa semanales.

Nuestra casa aquí es más pequeña que la de Madrid, pero sobre todo tiene menos trastos, ventanas más pequeñas y en verano se ensucia menos. Pero aún así, es importante hacer un calendario con las cosas que hay que hacer cada día.

Nosotros este año hemos decidido que el domingo no se hace absolutamente nada, salvo recoger la casa antes de salir de casa y la cocina después de comer. El sábado tan sólo dedicamos la mañana a cambiar las sábanas y las toallas y recoger la casa y la cocina. 

El resto de la semana, y por días alternos, hemos distribuido las distintas tareas: limpiar el polvo, el baño, pasar el aspirador, limpiar cristales, poner lavadoras y sobre todo planchar. 

Otro punto importante al respecto, es repartir las tareas entre los distintos miembros. Esto ya no es solo una forma de gestionar bien nuestro tiempo de vacaciones, sino de inculcar a los niños, por muy pequeños que sean, que el mantenimiento de la casa es cosa de todos, no sólo de papá y mamá.

2. Debemos crear un menú semanal con todas las comidas, meriendas y cenas de la familia. 

En nuestro caso hacemos dos menús, un plan para los niños y mi marido, con más hidratos de carbono y otro para mí con menos y el día que los hay, disociados. Además los niños suelen cenar fuera de casa cuatro días a la semana por lo que si sabemos de antemano de qué será el bocata, más tiempo que ahorramos, porque podemos dejarlo hecho después de comer. 

Además el tener planificado el menú semanal, o incluso quincenal, nos permite hacer una lista de la compra más adecuada a lo que realmente vamos a necesitar y con ella en la mano, es siempre más difícil romper nuestro presupuesto vacacional. 

3. Los horarios.

Durante el año soy muy estricta con este tema. Especialmente en lo que a la hora de acostarse se refiere. En vacaciones soy consciente de que esto no puede ser así, especialmente porque tenemos que disfrutar todos. Niños y mayores. 

Pero si que es verdad que para que la casa fluya es necesario ciertas normas. Por ejemplo, no se puede estar en la cama más allá de una determinada hora, ya que eso retrasaría el tiempo de limpieza y por tanto la hora de bajar a disfrutar de la piscina. 

Cuando los niños eran pequeños les dábamos de comer antes que nosotros para así poder comer tranquilos mientras ellos dormían la siesta. Desde el año pasado en que los niños pasan olímpicamente del momento siesta, hemos decidido comer todos juntos. Esto nos permite poder tomar el aperitivo tranquilamente (tiempo que antes dedicábamos a dar de comer), y poder disfrutar de un tiempo de relax después de la comida, bien durmiendo una película, o leyendo, o simplemente jugando.

En fin, así nos organizamos en esta casa las vacaciones. Como ves no es muy complicado, ni muy estricto, es simplemente aplicar un poco de sentido común para que todos podamos disfrutar de ellas. 

¿Y tú? ¿Algún truco para que la cosa fluya?



Un beso,

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